Notícies sobre migracions 

 

 

Índex de notícies
 
Més de 15.000 cònjuges i fills d’immigrants arriben enguany
AVUI - 01/05/2006

La llegada de extranjeros seguirá siendo el motor del crecimiento de la población en los próximos años La inmigración no resolverá las pensiones
LA VANGUARDIA - 11/03/2002
 
El nombre d'estudiants immigrats a les escoles de Catalunyas  ha augmentat en 30.000 persones 
EL PERIÓDICO DIUMENGE 24 DE FEBRER DEL 2002
 
EL REPTE DE LA IMMIGRACiÓ
AVUI - 11/2/02
 
El Barcelonès pierde un 13% de su población en la última década
LA VANGUARDIA - 11/07/2000
 
Un documento de Cáritas argumenta por qué no es conveniente una reforma de la Ley de Extranjería
LA VANGUARDIA 03/07/2000
 
La población joven de Cataluña se reducirá en medio millón de personas en 15 años
LA VANGUARDIA - 16/06/2000
 
Los extranjeros residentes en Cataluña sólo representan el 1,75% de la población
LA VANGUARDIA 14/06/2000
  
INMIGRACIÓN Y CONFLICTO
LA VANGUARDIA  - 18/03/2000
  
La mobilitat entre pobles va créixer a Catalunya en un 65 per cent entre els anys 1988 i 1997 
BARCELONA, 07/03/2000
  

Més de 15.000 cònjuges i fills d’immigrants arriben enguany

La quantitat més alta va ser el 2004 amb més de 22.700
Els reagrupats són tant homes com dones
La falta d’habitatge és el principal fre 
 
A V U I. Dilluns 1 de maig del 2006
 
Més de 10.000 persones d’origen immigrant van arribar l’any passat a Catalunya en condició de cònjuge o fill d’una persona immigrada instal·lada al país. En en el que portem d’any, n’han entrat gairebé 3.200 i es calcula que a finals d’any el total superarà les 15.000 persones.
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LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA

La llegada de extranjeros seguirá siendo el motor del crecimiento de la población en los próximos años La inmigración no resolverá las pensiones

LA VANGUARDIA - 11/03/2002

Las características de los inmigrantes no son las idóneas para resolver la viabilidad futura del sistema

JUAN J. DOLADO

Una de las cuestiones más candentes en la actualidad hace referencia al papel de la inmigración como posible solución a las futuras dificultades financieras de los sistemas de pensiones de jubilación en la Unión Europea (UE). Para analizar el papel de la inmigración en este contexto conviene tomar como punto de partida una simple descomposición de la proporción del gasto en pensiones sobre el PIB en términos de tres componentes. Dichos componentes están relacionados con la demografía –a través de la tasa de dependencia (cociente entre población mayor de 60 años y población en edad de trabajar)–, la evolución del mercado de trabajo –a través de la tasa de empleo (cociente entre empleo y población en edad de trabajar)– y la generosidad del sistema de pensiones –a través de la tasa de sustitución (cociente entre pensión y productividad laboral). La proporción entre gasto en pensiones y PIB será menor cuanto menor sean las tasas de dependencia y sustitución y cuanto mayor sea la tasa de empleo.

Dada la reducida tasa de fertilidad y el aumento de la esperanza de vida en la UE, se argumenta que la solución a corto plazo para mantener las pensiones en niveles razonables pasa por aumentar la tasa de empleo con inmigración. Las nuevas cotizaciones aportadas por los inmigrantes evitarían la adopción de medidas más dolorosas como una fuerte subida en las cotizaciones sociales o una reducción de las pensiones. Tras los intensos procesos migratorios desde la posguerra hasta los años setenta y el periodo de baja inmigración posterior a consecuencia de las crisis del petróleo, los flujos inmigratorios han repuntado en la UE durante la última década como resultado de la caída del telón de acero , siendo en la actualidad de 1,7 millones. al año (1,1 en EE.UU.). De acuerdo con la información en el cuadro adjunto, los ciudadanos no nacidos en la UE representan un 5,3% de los 376 millones de habitantes de la UE (6,5 % en EE.UU. con una población de 271 millones). Estos flujos están teniendo lugar en un contexto de menor crecimiento de la población y un aumento de la edad media en la UE. Así, se espera que la población en edad de trabajar en la UE se reduzca en 5 millones, desde ahora hasta el 2025 y que la proporción de las personas mayores de 65 años pase del 17% actual al 22%. A ello se une la próxima ampliación al Este de la UE, que se estima que supondrá un aumento de los flujos migratorios anuales hacia la UE de unos 3 millones de ciudadanos durante tres décadas, de manera que el número de inmigrantes procedentes de dichos países pasará de 850.000 actuales a 4 millones, en el 2035. 

Por tanto, la inmigración, que en el 2000 fue casi un 80% del crecimiento de la población en la UE, seguirá siendo el motor del crecimiento de ésta en el futuro. Frente a las peticiones de políticas migratorias más restrictivas en una situación donde el paro en la UE continúa siendo elevado (8%), se sitúan aquellas voces que abogan por una política de “puertas abiertas” por varias razones, entre las que está la solución al problema de las pensiones. Aumento futuro de pensionistas El argumento anterior, en principio, parece correcto. Sin embargo, a menudo se olvida que, junto a los beneficios que conlleva el hecho de que los inmigrantes aporten inmediatamente sus contribuciones a las arcas de la Seguridad Social para pagar las pensiones actuales, aumentará proporcionalmente el número de pensiones futuras cuando alcancen la edad de jubilación, deshaciendo a medio plazo los efectos positivos en el corto plazo. Además, se ignora que sus impuestos y cotizaciones, al depender de sus salarios, serán en función del grado de cualificación, siendo mayores cuanto más cualificados sean y cuanto menores sean los gastos educativos y sanitarios de sus familias. Finalmente, hay que considerar los efectos sobre las remuneraciones de trabajo y capital que conlleva un aumento de la fuerza laboral. Un aumento de la proporción entre trabajo y capital producirá un recorte de salarios y un aumento de tipo de interés real, reduciendo contribuciones y aumentando el servicio de la deuda. De ello se concluye que la afirmación de que la inmigración es una solución al problema de las pensiones ha de ser muy matizada. 

Para analizar en qué medida la inmigración supone un alivio financiero, es necesario contabilizar el valor presente de los ingresos netos de los gastos que un inmigrante produce. Ello supone un ejercicio complicado que ha sido realizado por investigadores de EE.UU. De acuerdo con la evidencia disponible, la alternativa inmigratoria a subir las cotizaciones sociales en cuatro puntos porcentuales para lograr el equilibrio financiero del sistema de pensiones norteamericano supone aumentar el flujo anual de inmigrantes desde 1,1 millones en la actualidad hasta 1,8, siempre que tengan edades comprendidas entre los 25 a 49 años, educación superior y lleguen a Estados Unidos sin familia. Sólo el 12% de los inmigrantes tiene esas características. Los resultados dependen de que regresen a su país de origen antes de cobrar la pensión correspondiente. Cabe pensar que la mayor generosidad de los sistemas de protección social y la mayor compresión salarial en la UE atraiga inmigrantes con menores cualificaciones educativas y profesionales que en EE.UU., lo que dificultaría aún más el logro del equilibrio financiero con la inmigración. Se necesitaría un sistema de permisos de trabajo limitados que favoreciera un tipo específico de inmigración cualificada, preferentemente con pocos hijos, que volviera a su país de origen antes una vez agotado el permiso de trabajo. La pregunta es si ello resulta políticamente factible. La inmigración, desde el punto de vista económico presenta mas ventajas que inconvenientes para el país receptor. Ahora bien, la solución al problema de las pensiones no parece ser una de ellas.

JUAN J. DOLADO, 
catedrático de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid


El Barcelonès pierde un 13% de su población en la última década

LA VANGUARDIA - 11/07/2000
 
Barcelona. (Redacción.) - Por si alguien tenía alguna duda, ahí están los últimos resultados, los que cierran una década. El Barcelonès sólo es la comarca que más población ha perdido en los últimos años, tanto en valores absolutos -295.000 personas- como en valores relativos, un 13% del total de habitantes.
 
La búsqueda de vivienda de mejor calidad, de precios más asequibles y de oportunidades laborales más jugosas ha incidido de manera determinante para este descenso del peso demográfico, según un estudio de todas las comarcas llevado a cabo por Caixa Catalunya. En el conjunto, Cataluña sólo creció un insignificante 0,3%.
 
El Baix Penedès y el Garraf son las dos áreas que, en porcentaje, han recibido más habitantes (véase gráfico), mientras que el Vallès Occidental y el Baix Llobregat son las que más suben en términos absolutos. Estas dos últimas y el Vallès Oriental, así como el Alt y el Baix Penedès (otra vez) son las comarcas más beneficiadas ante el éxodo de habitantes de Barcelona y l'Hospi-talet, mayoritariamente.
 
La pérdida de peso poblacional no sólo es evidente ante el espejo comarcal. En Europa, también se evidencia la huida de habitantes a otras ciudades que ofrecen más calidad de vida.
 
Según el macroestudio comparativo "Auditoría urbana" llevado a cabo por los técnicos de la Unión Europea, Barcelona pierde un 13,9% de población (en el periodo 1981-1996, pero similar a los datos que aporta Caixa Catalunya), solamente por detrás de Milán, que registra un descenso del 16,47% en ese mismo periodo.
 
Otras ciudades que pierden más habitantes que Barcelona -pero menos pobladas que la capital cata-lana- son Glasgow (Escocia) y Turín, Nápoles o Florencia (Italia).
 
Panorama europeo aparte, la reubicación de la población en las comarcas catalanas apunta un cambio de modelo territorial, según los expertos. "Cataluña -subraya el estudio de la entidad bancaria- se está estructurando como una ciudad difusa, frente a la ciudad compacta que presentaba en decenios anteriores. La población tiende a abandonar las capitales (de comarca) y ubicarse en las poblaciones colindantes." Los autores advierten que esa tendencia a la ciudad difusa tiene efectos "muy importantes sobre la red viaria y la congestión en los desplazamientos laborales".
El estudio avanza, además, que ya se empieza a dibujar un nuevo centro de atención de población "que se aleja de la ciudad de Barcelona" y que se situaría en el Anoia y Alt Penedès, que es la quinta comarca cuyo producto interior bruto creció más en toda Cataluña el año pasado (un 4,42% más que en 1998).


La población joven de Cataluña se reducirá en medio millón de personas en 15 años

Un estudio del Centre d'Estudis Demogràfics prevé que la población de 15 a 29 años se reduzca un 35% entre 1996 y el 2011

LA VANGUARDIA - 16/06/2000

MERCÈ TABERNER/ARCHIVO El mayor acceso de las mujeres a la universidad favorecerá la migración femenina de zonas rurales a urbanas

BARCELONA. (Agencias.) - En el año 2011 vivirán en Cataluña 950.000 personas de entre 15 y 29 años, según un estudio del Centre d'Estudis Demogràfics (CED). Esta cifra representa una reducción del 35% respecto a la población de 1.454.500 personas que tenía Cataluña en esta franja de edad en el año 1996.

La reducción de población joven tendrá profundas consecuencias en la sociedad catalana: más opciones de acceso al mercado laboral para los jóvenes y más inmigración. Todo ello acompañado de un mayor equilibrio de población entre el área de Barcelona y el resto de comarcas y de una reducción de las diferencias entre sexos en cuanto a educación.

Estas son las principales conclusiones del estudio "Els joves catalans en el 2011: els canvis quevénen", encargado por la secretaría general de Joventut de la Generalitat y elaborado por los profesores Juan Antonio Módenes y Julián López, del Centre d'Estudis Demogràfics.

La reducción de población joven para el año 2011 se debe a la caída de la natalidad registrada en los años 80 y la primera mitad de los 90. Según previsiones del Institut d'Estadística de Catalunya, esta caída se verá compensada en parte por la entrada de 200.000 inmigrantes -de los que 60.000 serán jóvenes- hasta el 2011.

El estudio del Centre d'Estudis Demogràfics apunta a que la distribución de la población tenderá a equilibrarse en los próximos años. "Habrá menos jóvenes, pero su distribución estará más equilibrada porque las zonas más habitadas perderán más población que las localidades más pequeñas", explica Julián López.

Los municipios que más acusarán el descenso de población de 15 a 29 años son los del área metropolitana de Barcelona, donde el descenso será del 40%. Por el contrario, en las comarcas de Girona y Tarragona, el número de jóvenes no se reducirá más de un 25%.

A pesar de que los jóvenes tendrán más facilidad para acceder al mercado laboral que ahora, esto no significa que vaya a reducirse el número de años dedicados a la formación, advierte Juan Antonio Módenes: "Iremos hacia la complementariedad entre el trabajo y la educación". Según las proyecciones del CED, el porcentaje de personas con estudios secundarios subirá del 42% en 1996 al 47% en el 2011, y casi la mitad de los mayores de 15 años que estén estudiando también trabajarán.

El desequilibrio entre el número de hombres y mujeres que acceden a la universidad persistirá, pero será menor que en la actualidad, señalan los autores del estudio. El máximo desequilibrio se registrará en las zonas rurales, donde se producirá una disociación entre la preparación de las mujeres y los trabajos que se les ofrecerán. Para Juan Antonio Módenes, "esto puede producir una corriente de migración de las mujeres de las zonas rurales hacia las urbanas en busca de un puesto de trabajo de acuerdo con supreparación".


Los extranjeros residentes en Cataluña sólo representan el 1,75% de la población

LA VANGUARDIA 14/06/2000

ÀLEX GARCIA La presencia de inmigrantes en la ciudad es inferior a lo que parece

BARCELONA. (Redacción.) El conjunto de extranjeros residentes en Cataluña (en 1996, año del último censo) era de 107.000, lo que representaba el 1,75% del total de la población catalana (algo más de 6 millones). Aunque es de suponer que estas cifras aumentarán cuando se conozca el próximo censo, continuarán siendo ridículas si se comparan con las de otros países europeos y con las migraciones interiores que Cataluña ha vivido en los sesenta.

El principal colectivo de inmigrantes extracomunitarios en España es el marroquí. Dos de cada cinco residentes en España viven en Cataluña, donde en 1996 había censados 30.000. El número continúa siendo irrelevante si se compara con la población de Marruecos (27 millones) o de Cataluña (6 millones).

La proporción se mantiene con otros colectivos no comunitarios, entre los que destacan los procedentes de países africanos subsaha-rianos (37.000), latinoamericanos (24.600) y asiáticos (11.400).

En el estudio "La societat catalana", el demógrafo Lluís Recolons explica que el futuro de la inmigración dependerá de las vías de inserción que encuentre la segunda generación. Es decir, de las posibilidades de integrarse por medio de la educación y el trabajo. Recolons, experto en migraciones, aboga por que Cataluña establezca lazos estrechos con Marruecos, y, aunque reconoce que cualitativa y cuantitativamente se trata de fenómenos migratorios distintos, aventura que la inmigración marroquí desempeñará -como ha hecho la andaluza- un papel activo en lo que llama "sistema catalán de reproducción".

Aunque asegura que nuestro futuro como sociedad pluricultural integrada no está asegurado, el demógrafo confía en el futuro, pues dice que la experiencia y la comparación con otros países otorgan a Cataluña "unas posibilidades singulares para una resolución positiva".


INMIGRACIÓN Y CONFLICTO
Un problema europeo
LA PRESIÓN inmigratoria no es una cuestión española, sino que abarca a todos los países de la UE
 
LA VANGUARDIA  - 18/03/2000


LLUÍS FOIX

La presión inmigratoria no sólo sacude a golpe de oleadas de pateras las costas levantinas y las del sur de España. Es igualmente fuerte en toda Europa, que en estos momentos está instalada en un debate político sobre cómo asumir las oleadas de gentes que llegan de los países del Este y, muy especialmente, de los Balcanes, donde en los años noventa se ha producido un desplazamiento humano hacia la Unión Europea de más de un millón de ciudadanos que buscan refugio político, trabajo y protección social.
 
Las primeras medidas anunciadas por el gobierno electo en España el pasado domingo van en dos direcciones: regularizar la situación ilegal de unos setenta mil extranjeros que viven en el país clandestinamente y reformar la actual ley de Extranjería -aprobada en el último tramo de la legislatura y en contra de la opinión del propio gobierno- con el máximo posible de concurso con los partidos de la oposición.
  
Hará muy bien Aznar en recabar el consenso en una cuestión que va más allá de una mayoría clara y contundente obtenida en las elecciones. No es un debate de mayorías parlamentarias, sino de un problema que hace necesaria la colaboración de todos. Y tampoco es una cuestión que afecte únicamente a España sino que alcanza a todos los países europeos y que puede tener consecuencias políticas.
  
El caso de Austria es bien evidente. La reacción contra la inmigración, legal o ilegal, que sobrepasa el diez por ciento de la población fue uno de los factores determinantes del auge espectacular del partido de extrema derecha dirigido por Haider. En Grecia y en Italia la llegada masiva de refugiados albaneses se ha convertido en una gran preocupación política. Lo mismo ha ocurrido en Bélgica y en Irlanda, donde la presión inmigratoria ha subido extraordinariamente en los últimos años. En Inglaterra el número de peticiones de asilo ha subido de sesenta mil a noventa mil en solo un año.
  
¿Qué hacer? Primero delimitar muy bien las líneas entre los que se consideran refugiados políticos y los que huyen de sus tierras por cuestiones tan simples como el hambre, la miseria y la inseguridad personal y colectiva.
  
En unos momentos en los que las tasas de natalidad son más bien bajas la entrada de inmigrantes puede convertirse en un factor necesario de equilibrio.
  
Por lo tanto, una política inteligente es elevar el listón sobre el número de inmigrantes que llegan. Otra cuestión es no tratarles a todos, generalizando, como delincuentes o indeseables en potencia. Son gentes que necesitan una actitud acogedora. Si llegan aquí, realizan trabajos que nadie quiere desempeñar, tienen como mínimo un derecho al respeto.
  
Es evidente que el flujo imparable de refugiados o inmigrantes ilegales hace subir la temperatura nacionalista de los países que les acogen. 
  
Especialmente en países como Chequia, Hungría, Eslovaquia y Rumania, que no tienen capacidad para asumir un flujo tan masivo de recién llegados. Sería una condición imprescindible, por ejemplo, revisar las peticiones de ingreso en la Unión Europea de aquellos países centroeuropeos en los que el nivel de tolerancia social no está tan asumido como en Francia o, incluso en España, a pesar de los incidentes que lamentablemente hemos sufrido hace muy poco en El Ejido.
  
La inmigración desbocada e imparable de personas no es, por lo tanto, un problema únicamente español sino un peligro para la propia estabilidad de la Unión Europea. Cualquier legislación que no tenga en cuenta integrar en los sistemas sociales y de educación a cuantos han llegado a nuestras tierras empujados por la miseria está condenada a crear más problemas de los que ya tenemos.
  
Una de las ventajas del proceso de unión política europea en el que estamos inmersos, con el euro siendo prácticamente una realidad, es que Europa está en condiciones de asimilar de manera paulatina a una masiva emigración que viene precisamente a suplir la falta de crecimiento demográfico. No hay otra salida.
lfoix@lavanguardia.es

  


Un documento de Cáritas argumenta por qué no es conveniente una reforma de la Ley de Extranjería
Ir de mal en peor
 
LA VANGUARDIA 03/07/2000

Enmienda a la totalidad del PSOE Temas a fondo: Inmigración y conflicto

ISABEL RAMOS RIOJA

DAVID AIROB Representantes de varias entidades con un manifiesto contra la reforma de Extranjería en la Subdelegación del Gobierno de Barcelona

BARCELONA. - Se irá de mal en peor. Y pronto habrá que volver a rectificar, por inadecuada, la legislación para los tiempos migratorios actuales. Cáritas Española es contundente en el documento remitido recientemente al ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, y al delegado del Gobierno para la Inmigración, Enrique Fernández Miranda, en el que se analiza la propuesta gubernamental de reforma de la ley de Derechos y Libertades de los Extranjeros y su Integración Social (LO 4/2000). Para Cáritas afrontar la inmigración con medidas "exclusivamente" policiales, "aparte de su probada ineficacia, puede dar lugar a una espiral de represión que ponga en cuestión los mínimos ético-jurídicos (derechos fundamentales, garantías) sin los cuales nuestro ordenamiento jurídico perdería el fundamento sobre el que descansa", dice el texto.
 
ONG y abogados, entre otros, han denunciado ya la posible inconstitucionalidad de algunos puntos de la reforma propuesta por el Gobierno, que afectan a la asistencia letrada gratuita o al derecho de asociación.
 
El informe, que ha sido elaborado por expertos de Cáritas y aprobado por el consejo general de la organización, advierte que no se puede legislar sobre migraciones sin tener en cuenta sus causas y los intereses en juego. "Ha de tenerse en cuenta la desigualdad creciente que existe entre los países del Norte y los países del Sur como una de las causas de las migraciones actuales".
 
La mundialización ha extendido, con la televisión y la antena parabólica primero, y la informática e Internet, después, un modelo de vida consumista que se ha convertido en un ideal para millones de personas en todo el mundo.
 
La penetración del deseo de poseer, de disfrutar de comodidades y libertades de las que se carece en el país de origen es tan fuerte que difícilmente frenarán las medidas policiales los movimientos de población. "Todo el mundo tiene derecho a salir para buscar una vida mejor", declaró recientemente Núria Gispert, directora de Cáritas Diocesana de Barcelona.
El documento de Cáritas subraya las dificultades que, desde el punto de vista técnico y jurídico, plantea elaborar una ley que no establezca diferencias entre extranjero -que se asocia con la persona procedente de países desarrollados- e inmigrante -que se asocia a países en desarrollo y quien llega por necesidades económicas-. Los problemas de unos y de otros son diferentes, pero Miguel Ángel de Prada, miembro del equipo de investigación social Colectivo Ioé, considera discriminatorio establecer estas diferencias entre unos y otros. Para De Prada tan inmigrante es el ejecutivo británico que se instala aquí para trabajar para una multinacional como el marroquí que llega en patera.
 
Esencial para la integración social de los inmigrantes es, según los expertos de Cáritas, "el grado de sensibilización y las actitudes de la sociedad española" respecto a las migraciones y sus consecuencias sociales.
  
Las prisas con que se ha planteado la reforma de la ley no parecen buenas consejeras en Cáritas: "Parece preferible una evolución reflexiva que una nueva y brusca ruptura".



EL REPTE DE LA IMMIGRACiÓ

Les illes Balears tenen un 19% de població estrangera, rècord a la UE

La suma d'immigrants del Nord i del Sud configura un cas singular

AVUI 11/2/02

Vicenç Relats BARCELONA

La suma d'immigrants que resideixen a les illes Balears procedents alhora de països rics europeus -fonamentalment alemanys i britànics- i de països subdesenvolupats, majoritàriament del nord d'Àfrica, configura un cas singular a Europa, amb un índex de població estrangera rècord al Vell Continent. Els 160.000 residents -permanents o temporals- arribats de fora de l'Estat suposen un 19% de la població de l'arxipèlag, de 875.000 persones. Amb tot, aquestes proporcions varien a cada illa. A Eivissa, amb un 30% de població de fora de l'Estat, és on l'índex és més alt, mentre que a Mallorca se situa entre el 18 i el 19% i a Menorca entorn del 10%. Aquestes dades les constata un estudi elaborat pel catedràtic de geografia humana de la Universitat de les Illes Balears Pere Antoni Salvà, presentat en un seminari internacional sobre polítiques d'immigració celebrat recentment a Barcelona, convocat per l'Institut Català de la Mediterrània (ICM). Salvà assegura que, amb aquest 19%, les Balears se situarien en l'equivalent al primer lloc del rànquing de població estrangera dels 20 Estats europeus més rics, al mateix nivell que Suïssa. Només el supera Luxemburg (amb un 30% d'immigració), si bé aquest petit Estat transfronterer poc poblat es considera un cas a part. L'índex balear suposa, segons Salvà, "un volum molt superior al dels països amb més immigració de la UE, com Alemanya i Holanda", per sota del 10%. L'alt volum i l'especificitat de la immigració a les Balears s'explica pel fet que atrau tant desenes de milers d'europeus d'edat adulta i de la tercera edat que es retiren a descansar a la Mediterrània com també migrants econòmics joves que s'hi desplacen des de països subdesenvolupats del nord d'Àfrica i Llatinoamèrica. El primer cas és protagonitzat de forma molt majoritària per alemanys, ja que sumen un total de 58.000 persones i multipliquen per dos els britànics i per tres els marroquins, que són els col·lectius més nombrosos (vegeu gràfic). Entre els estrangers dominen els europeus, que representen el 65,9% del total i que hi van començar a arribar amb la consolidació del turisme de masses dels anys 70 i que es va intensificar a la dècada dels 90, quan també van començar a arribar persones més joves -d'entre 25 i 40 anys- que s'hi han desplaçat per treballar en el turisme, en els seus negocis propis o molt especialment a través del teletreball. En l'última dècada, però, la immigració no hi ha estat només l'europea ja que, com arreu de la Mediterrània occidental, també hi ha crescut la de tipus laboral provinent dels països del Sud.

Onades des dels anys 50 Els processos migratoris han estat continuats a les Balears des de mitjans dels anys 50 del segle XX, quan de la mà del turisme de masses es va accelerar la immigració massiva d'origen peninsular espanyol i que fins avui tampoc ha cessat. És, però, en aquest últim quinquenni quan, segons Salvà, "el procés ha experimentat una multiplicació impressionant, amb el creixement més espectacular de la història recent". Des del 1996 al 2001 la població de les Balears ha augmentat en 120.000 persones i un 95% d'aquestes són immigrants. Dels 110.000 nous habitants dels últims cinc anys el 35% són de la resta de l'Estat i el 65% de fora. Salvà defineix la transformació soferta per les illes Balears en un territori d'alta atracció residencial per a un alt nombre d'europeus de la tercera edat com un fenomen de "Nova Florida", per la semblança amb la regió americana del mateix nom. Una regió amb una alta afluència de migrants d'edat madura de grans àrees metropolitanes nord-americanes. En diferent mesura el fenomen també es dóna en altres zones de la costa mediterrània ibèrica, a l'Algarve portuguès, la Toscana italiana o a les illes gregues.

Fenòmen "Nova Califòrnia" A partir de mitjans dels anys 90, però, les onades rebudes d'immigrants laborals i productius tant dels països rics com dels pobres n'han modificat el perfil i, segons el catedràtic de geografia humana mallorquí, es configura un fenomen de "Nova Califòrnia", per les semblances de les Balears amb la regió de Califòrnia, als EUA, on coincideixen fluxos migratoris purament residencials amb una creixent immigració laboral des d'Amèrica Central i del Sud i un alt dinamisme econòmic. L'alt volum migratori de les Balears n'ha generat una "composició complexa", amb canvis molt ràpids que, segons Salvà, "impliquen una sensació de desestructuració social" i una "certa desorientació" de la societat civil i les institucions públiques. I conclou que les polítiques que hi han de respondre han de ser globals de tipus econòmic, social i cultural.

Els europeus, més difícils d'integrar

Contràriament al que pugui semblar, la immigració europea que s'instal·la a les Balears provinent de països rics resulta més difícil d'integrar al país que la que hi arriba de països subdesenvolupats, tant si són àrabs, subsaharians com llatinoamericans. El marcat caràcter residencial de les migracions d'alemanys i britànics benestants i d'edat avançada que es reclouen a les seves urbanitzacions i clubs -com turistes de llarga durada- els distingeix per complet del procés d'immigrants econòmics pobres que arriben a les Illes per treballar, en edat productiva i de reproduir-se. "En els immigrants econòmics que ho fan per necessitat, a la segona generació ja hi ha una certa integració i els fills poden parlar català, mentre que els que agafen l'illa com el seu últim refugi no han de fer cap esforç d'integració, perquè poden fer perfectament la vida en el seu gueto en anglès o alemany", constata el professor Salvà. De fet, a municipis com Calvià fins i tot la ràdio municipal fa programes en anglès i alemany i en aquestes mateixes llengües poden trobar a les Illes una àmplia xarxa de diaris per a ells. "Hi ha estudis que indiquen que el 97% de la programació televisiva que miren els alemanys a través de les parabòliques és dels seus països", explica Salvà, que recorda que línies aèries alemanyes com Air Berlin i LTU tenen 10 vols diaris entre Mallorca i Alemanya. Amb una situació així no és estrany que només un 2% dels alemanys establerts a les Illes sàpiguen el català i que el 40% diguin que no coneixen ni el català ni el castellà. Les preocupacions socials dels immigrants rics i dels pobres també són molt diferents. Mentre els uns tenen problemes d'accés a l'habitatge i viuen en la precarietat laboral, els altres han capgirat el mercat immobiliari i han augmentat l'especulació en els preus de terres rurals i l'habitatge urbà. Les seves preocupacions es limiten a garantir l'accés als serveis bàsics d'electricitat, aigua, clavegueram, a la sanitat pública o privada i de seguretat ciutadana.