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3 min | LAS MIGRACIONES DEL SIGLO XXI Los imanes de Cataluña, bajo la lupa Las policías que siguen a los líderes extremistas
concluyen que no son peligrosos
Los agentes detectan que la llegada de imanes a
ciudades de Cataluña provoca problemas de convivencia porque los
inmigrantes se vuelven más severos en sus prácticas
religiosas
LA VANGUARDIA - 03.05 horas -
26/05/2002
JORDI JUAN ALBERT GIMENO
BARCELONA. - El centenar largo de imanes que están afincados en
Cataluña son inofensivos desde el punto de vista terrorista, pero son un
serio problema para la integración de los inmigrantes musulmanes en
nuestro país. Estas son las conclusiones de los expertos policiales que
llevan mucho tiempo siguiendo sus actividades, pero especialmente desde el
pasado 11-S.
Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Mossos
d'Esquadra intercambian continuamente información sobre todo lo que sucede
alrededor de las mezquitas ante el temor de que se puedan infiltrar
agentes terroristas entre la población inmigrante.
El resumen de
estas investigaciones, según responsables de los tres cuerpos policiales
consultados, es que en las mezquitas catalanas no se adoctrina a los
inmigrantes para ninguna guerra santa. No se vende integrismo. Se ha
pasado de puntillas por el conflicto de Afganistán y, en todo caso, sólo
se han detectado palabras de apoyo hacia los palestinos y censuras a la
actuación israelí ante el grave conflicto de Oriente Medio.
El
gran problema detectado, sin embargo, es la negativa influencia que tienen
los imanes en la integración de los inmigrantes de Cataluña. Los agentes
han confirmado cómo la aparición de una nueva mezquita en un determinado
núcleo urbano provoca inmediatamente que los miembros de esa comunidad se
vuelvan mucho más severos en la observancia de sus prácticas religiosas y
creen más problemas de convivencia con sus vecinos autóctonos. La llegada
de un nuevo imán la nota desde el médico del ambulatorio, que comienza a
tener problemas para visitar a las mujeres musulmanas como hacía con
anterioridad, hasta los profesores de una escuela, que ven cómo algunos de
sus alumnos dejan de asistir a clase.
Este fenómeno, que es
habitual en toda España, se agrava en Cataluña porque es la comunidad
autónoma que tiene en proporción más población que profesa la religión
islámica. Un solo dato: en diciembre del 2000, había en Cataluña 72.748
marroquíes censados legalmente frente a los 26.953 de la Comunidad de
Madrid. Ello ha motivado que hayan sonado todas las alarmas en el Palau de
la Generalitat. Como informó "La Vanguardia" en su edición del jueves, el
Govern ha decidido no facilitar la proliferación de mezquitas como había
sucedido estos últimos años. El caso más ilustrativo es el proyecto de la
gran mezquita de Barcelona, que contaba con el apoyo de las
administraciones, pero ahora se encuentra bloqueado.
Tampoco está
clara la situación en l'Hospitalet, donde está previsto derribar la
mezquita de El Fath para construir unas oficinas del Incasòl, pero no está
acordada la construcción de una nueva mezquita.
El Govern ha
iniciado contactos con el Consell Cultural Islàmic de Catalunya para
enseñar catalán y castellano a los imanes y evitar así que sean un
problema para la integración de sus conciudadanos.
La política de
la Generalitat se puede resumir en un decálogo que hizo público hace unos
días el conseller de Interior, Xavier Pomés, en una conferencia ante el
grupo catalán del Club de Roma. De este decálogo, el punto quinto es
concluyente: "Todos los que viven en el seno de una comunidad política
están obligados a respetar los principios y los valores esenciales y las
reglas básicas del juego. Los poderes públicos tienen la obligación
adicional de ejercer un liderazgo claro y firme. No se pueden inhibir ante
el hecho migratorio ni confundir los ciudadanos, autóctonos o recién
llegados, sobre las cuestiones fundamentales". |