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TV3/ARCHIVO
Más de un tercio de la población pobre tiene problemas de escasez de agua para consumo y para la agricultura.

 

 

 

 

 

Aunque en el pasado pocas veces la escasez de agua ocasionó guerras, cada día hay más zonas propensas al conflicto por esta razón

  La escasez de agua provoca tensión en 15 cuencas de ríos en las que están involucrados 51 países de los cinco continentes

Al menos 14.000 personas mueren al día por la contaminación del agua en el mundo.

ANTONIO CERRILLO

LA VANGUARDIA - 03.52 horas - 28/04/2002

BARCELONA. - Cada día se repiten en silencio tragedias cuyo resultado supera ampliamente el número de muertes registradas en las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre. Diariamente mueren en el mundo un mínimo de 14.000 personas -concretamente entre 14.000 y 30.000 personas- a causa de la contaminación del agua y otras enfermedades relacionadas con ella, básicamente recién nacidos y niños. Es la consecuencia de una fatal combinación de escasez de agua, pobreza y presión demográfica, que tiene como resultado la contaminación de estos caudales.

Así, lo destaca el último informe sobre "El estado del mundo", elaborado por el centro de estudio norteamericano Worldwatch Institute (centro Unesco, Caixa de Sabadell), que ofrece una radiografía sobre la salud ambiental del planeta.

Según los datos barajados en este trabajo, una tercera parte de la población del mundo vive en países en los que es difícil o imposible satisfacer las necesidades de agua para la población. "Esa proporción se puede duplicar hasta llegar a dos terceras partes en 2005, a medida que el aumento de la población y el crecimiento económico interactúen para reducir aún más la provisión establecida de este bien", advierten.

Dado que dos terceras partes del agua van a la agricultura, durante la última década, los países han hecho frente al problema con dos estrategias: intensificando la extracción de las reservas de agua subterráneas o incrementando las importaciones de alimentos de otros países.

Sin embargo, hacia 1999, casi el 10% de la producción de cereales del mundo pudo cosecharse por haber bombeado agua del subsuelo a un ritmo superior al de su capacidad de recuperación, sobre todo en India, China y EE.UU. La consecuencia -advierte Worldwatch Institute- es que si no se cambian estas pautas y se logran caudales alternativos, tarde o temprano esta producción agrícola no se logrará.

A medida que disminuye la disponibilidad de agua en los países con pocos recursos hídricos, aumenta enormemente la importación de alimentos en la mayoría de ellos. Más de la cuarta parte de los cereales, por ejemplo, van a parar a países que sufren este problema, situados en el Oriente Medio, Asia y África.

En algunos casos, en África subsahariana, muchas buenas tierras de cultivo se hacen improductivas sólo porque no hay suficiente agua para renovar los cultivos y porque las fuentes de agua se han secado.

Sin embargo, la importación de alimentos como solución para ahorrar agua a las naciones secas es una solución que no pueden aplicar países menos ricos porque comporta renunciar a otras importaciones o eleva su deuda externa.

"En el mundo que sufre escasez de agua, la población pobre es la que más padece sus consecuencias", añade el trabajo. Más de una tercera parte de la población considerada en 1995 como de renta per cápita baja por el Banco Mundial vivía en países que debían hacer frente a una escasez de agua media o alta. El resultado es que unos 1.100 millones de personas no disponen de agua potable y que casi 3.000 millones no tienen acceso adecuado a los sistemas de alcantarillado y saneamiento de aguas negras.

Aunque en el pasado pocas veces la escasez de agua ocasionó guerras, cada día hay más zonas propensas al conflicto por esta razón. Hay 17 cuencas fluviales que afectan a 51 países de los cinco continentes con un alto riesgo de guerra, por haberse planificado sin contar con el país vecino la construcción de presas y otros desvíos del curso de los ríos.

"El crecimiento de la población deberá ser contrarrestado con una reducción del uso del agua por persona y por una mejora de las iniciativas de conservación", dicen los investigadores del instituto.